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Activistas de Greta haciendo orgia en altamar

Por Redacción Internacional

La controvertida “Flotilla de la Libertad” liderada por Greta Thunberg, que zarpó desde Barcelona con el objetivo declarado de romper el bloqueo naval israelí y llegar a Gaza, ha sido golpeada por un escándalo de abuso de poder y conducta sexual inapropiada que ha sacudido su imagen ante la opinión pública internacional.

Según denuncias difundidas esta semana por activistas palestinos y grupos brasileños, un alto dirigente de la expedición —miembro del comité de dirección, el máximo órgano de decisión de la organización— mantuvo relaciones sexuales con al menos tres voluntarias a bordo del buque, mientras navegaban hacia la zona de conflicto.

“Se trata de un líder senior que abusó de su posición de autoridad con múltiples activistas durante la travesía. No fue una, ni dos, sino tres personas distintas”, señaló el grupo palestino Heart of Falastin en una publicación en redes sociales.

El activista brasileño Thiago Ávila ha sido señalado como el presunto responsable de los hechos. Imágenes que lo muestran junto a Greta Thunberg durante una de las movilizaciones en apoyo a Palestina han circulado ampliamente tras las acusaciones.

“Realizar este tipo de conductas a bordo de un barco que transporta supuesta ayuda humanitaria, con rumbo a una zona de conflicto y con voluntarios bajo su autoridad, representa una clara violación ética y un abuso de poder inaceptable”, criticaron las fuentes.

Un colectivo brasileño de izquierda, Anti Esquerda Esquerda Club, fue aún más directo: “En un barco con ayuda humanitaria, un brasileño se presenta con su miembro por delante y lo único que consigue es follar y terminar detenido”. El mensaje alude también a la interceptación del navío por la Armada israelí y la posterior detención de varios activistas.

El incidente ha generado fuertes críticas no solo desde sectores opuestos a la causa palestina, sino también desde dentro de círculos progresistas, que cuestionan la coherencia moral de una expedición que se presenta como humanitaria y ética mientras enfrenta acusaciones tan graves de explotación sexual y abuso jerárquico.

Este nuevo escándalo se suma a las polémicas que han rodeado a Thunberg y sus aliados en los últimos años, en las que la mezcla de activismo climático, antisionismo radical y gestos mediáticos ha generado tanto adhesiones apasionadas como rechazos contundentes. Mientras la flotilla pretendía posicionarse como símbolo de solidaridad, las denuncias internas revelan fisuras profundas en su organización y liderazgo.

La noticia llega además en un momento de alta sensibilidad internacional por el conflicto en Gaza, lo que amplifica el daño a la credibilidad del movimiento. Las organizaciones involucradas aún no han emitido una respuesta oficial detallada a las acusaciones.

Actualización: Hasta el momento, ni Greta Thunberg ni los organizadores principales de la flotilla han realizado declaraciones públicas sobre las denuncias contra Ávila.