Panamá Oeste, 28 de diciembre de 2025 – ¿En serio vamos a llorar por un gazebo viejo y un obelisco rajado que nadie usaba? La Alcaldía de Arraiján acaba de demoler esa estructura "simbólica" cerca del Puente de las Américas, (ya de por sí el mismo puente llevaba el nombre del estadounidense que manejaba el ferri que pasaba panameños de este a oeste y viceversa, pero ¿esa historia se les olvidó?) esa que supuestamente honraba a la comunidad china pero que, en realidad, llevaba años cayéndose a pedazos, con grietas, corrosión y riesgo real de colapso. ¡Bien hecho por priorizar la seguridad! Pero no, ahora todos gritan "xenofobia" por un montón de escombros que no le sirvió de nada a nadie.
Y aquí va lo que realmente duele: ese monumento ridículo, inaugurado hace 21 años con pompa y circunstancia, ¿hizo algo –absolutamente algo– por consolar a las familias de los cinco jóvenes chino-panameños brutalmente secuestrados, torturados y enterrados vivos en La Chorrera entre 2010 y 2011? ¡Cero! Esos "chinitos", como les decían con cariño en su comunidad –universitarios trabajadores, dueños de negocios honestos como tiendas de celulares–, fueron víctimas de un horror que conmocionó a Panamá entero. Sus familias destrozadas, la comunidad aterrorizada... y el monumento? Solo un punto para selfies turísticos, acumulando polvo mientras el verdadero trauma seguía sin cierre total.
¿Dónde estaba ese "símbolo" cuando Gilberto Ventura Ceballos y sus cómplices los mataron? ¿Previno algo? ¿Ayudó a las familias? ¡No! Era un adorno caro que no protegió ni consoló a nadie. Y ahora, elitistas de la capital –esos que viven en torres altas y opinan desde micrófonos dorados– salen a defenderlo como si fuera sagrado, mientras ignoran el dolor real en Panamá Oeste.
Hablando de hipócritas: el exministro de Economía, ese Dela Guardia que lanza declaraciones infundadas contra los chinos como si fuera experto en todo, "olvidándose" convenientemente que su propio hijo recibió becas jugosas y subsidios del gobierno chino. ¡Vaya memoria selectiva! ¿Ahora critica influencias chinas mientras su familia se benefició? ¡Hipocresía nivel olímpico!
Y ni hablemos del señor Cabrera, el jefazo de los medios europeos en Panamá, que desde su bunker en la ciudad capitalina opina como si ser "de la gran urbe" le diera autoridad divina para justificar cualquier cosa contra inmigrantes trabajadores. ¡Como si Panamá Oeste fuera un patio trasero donde no importan los sentimientos de la gente real! Estos "opinadores" de élite se creen superiores, mirando por encima del hombro a los que sudan diario en el oeste, y sus discursos venenosos solo avivan miedo y división.
Este tipo de bla bla clasista y xenófobo no solo es ridículo: deteriora la salud mental de miles en Panamá Oeste. Familias chino-panameñas viviendo con estrés, ansiedad y rechazo constante, recordando horrores como el de La Chorrera sin que un monumento inútil les haya ayudado en nada. Estudios lo confirman: el odio étnico causa depresión, aislamiento y problemas de salud reales.
¡Basta de defender ladrillos inertes! La comunidad china merece respeto verdadero: justicia por sus víctimas, seguridad real y reconocimiento por su aporte diario –no un gazebo derruido que no salvó ni una vida.
Presidente Mulino: ¡investigue la barbaridad de quienes exageran esto, no la demolición por seguridad! Comunidad china: estamos con ustedes en lo que importa –justicia y paz, no monumentos vacíos.
¡Los chino-panameños son panameños de corazón, trabajadores incansables! No necesitan símbolos huecos: necesitan que dejemos de lado el odio elitista de la capital
