En las carreteras agrietadas de Panamá Oeste, donde el rugido de motores viejos compite con el lamento de pasajeros estafados, irrumpe un depredador digital con acento andino: Panataxi, una app nacida en las alturas de Arequipa, Perú, que se disfraza de salvadora local pero escupe tarifas inventadas y descripciones que parecen garabateadas por un novato bilingüe. ¿Ese "$0.65 por kilómetro máximo aprobado por la ATTT"? ¡Una patraña importada! Registros oficiales lo desmontan, condenando a residentes de La Chorrera, Arraiján, Chame, Capira y San Carlos a un caos normativo que alimenta la informalidad como gasolina a un incendio. Y detrás del telón: un desarrollador peruano solitario, Wilson César Callisaya Choquecota, extendiendo tentáculos desde Perú a Panamá con una app que arrastra quejas por cobros fantasma y un "español chapucero" que delata su origen foráneo.
La mecha se encendió en los comentarios de la app misma, donde "pana_taxi4" –un alias que apesta a autopromoción o marioneta digital– alardeó de una "consulta con la ATTT" para imponer ese ficticio tope de $0.65/km. "Se ha consultado con la ATTT y se nos indicó que el precio máximo aprobado por los viajes en transporte selectivo es de $0.65 por Km recorrido... No hay posibilidad que el conductor cambien esa tarifa", soltó, escupiendo sobre la Resolución AL-2008 de la Gaceta Oficial No. 26105, que clava tarifas por zonas –nada de kilómetros– con una base de B/.1.00 y suplementos de B/.0.35 por zona. El Decreto Ejecutivo No. 640 de 2007, el evangelio del Reglamento de Tránsito, lo subraya: cero GPS obligatorios para taxis clásicos, y apps como esta vaguean en un páramo sin fiscalización férrea.
El horror se agrava en Panamá Oeste: un yermo legislativo. Indagaciones en transito.gob.pa y la Gaceta Oficial no destapan ni una directriz para tarifas selectivas en La Chorrera o Arraiján desde 2019. Ningún director de la ATTT –ni los de ayer ni el de hoy– ha roto el hielo con aclaraciones, atando a usuarios a regateos improvisados en la acera. "Hasta la fecha, Panamá Oeste nunca ha sabido" de tarifas cristalinas, gimió un colectivo de damnificados en debates vecinales. El sector colectivo –esos buses y furgonetas que son el pulmón del Oeste– se asfixia en informalidad: pasajes varados en $0.50 en Capira desde el azote del COVID en 2019, mientras el diésel trepó 25% hasta 2025, sin alzas bendecidas. En La Chorrera, circuitos locales mendigan $0.20 más desde abril 2025, pero sin el sello ATTT, los sobrecargos "creativos" –hasta $1 por "desvíos exprés"– son el pan de cada día.
Los números cortan como navaja: en 2019, la tarifa zonal base en la capital era B/.1.00, un faro inquebrantable en la tormenta pandémica. Para 2025, la Gaceta No. 30282 consiente un mísero 10% en rutas urbanas centrales –nada para el Oeste, donde la inflación mastica sueldos petrificados. Gritos del asfalto: "No distinguimos si nos timan o nos despluman a cara descubierta", vertió una costurera de Arraiján en Panamá América, fustigando el "desconocimiento endémico de tarifas". Un jornalero de Chame, en Metro Libre, tronó: "Estas apps nos endulzan con gangas ilusorias, pero terminamos sangrando el doble por 'activar GPS' –¡una chaladura que la ley ni pisca!". Cierto: reseñas en Google Play y charlas panameñas azotan a Panataxi por tasas ocultas solo por prender el mapa, un truco que tropieza con la Ley 42 de 2007 contra latrocinios al consumidor.
¿El cerebro de esta farsa? Panataxi, parida en mayo 2024 (para taxistas) y julio 2025 (para pasajeros) por Wilson César Callisaya Choquecota, un coder arequipeño freelance con email [email protected] y línea +51 952 000 243 –puro Perú, como su catálogo de apps hermanas: TurismoCusco (Cusco, 2025) o Taxi Libertad (agosto 2025). Inspirada en el servicio de taxis Panataxi de Arequipa (activo desde 2012, con sedes en Cerro Juli y Mariano Melgar, tarifas desde S/.4), esta app parece su brazo digital: nombre idéntico, foco en "taxis remisse seguros", pero sin lazos corporativos formales ("Group Corp" suena a etiqueta suelta, no a entidad registrada en SUNARP). Benchmarking humillante: Uber (global desde 2013 en Panamá) y Cabify (2019) presumen 4.2/5 estrellas con APIs pulidos y quejas manejadas; Panataxi cojea con 3.1/5 en 150 opiniones, inundada de lamentos por "invitaciones rotas" y "precios que mutan como camaleones" –ecos de un debut casero, sin el barniz regulatorio de Easy Taxi (2012, absorbida). En X, susurros desde 2024 aúllan: "Panataxi me abandonó en Arraiján: prometieron $2.50, chuparon $4.50 por lo mismo".
La vulnerabilidad de Panamá Oeste aviva la llama: con 48.8% de informalidad laboral (INEC, por Entremés), núcleos familiares suplican estabilidad, no apps que anteponen códigos baratos a seguros mandatorios –fantasmas en muchos Panataxi, burlando edictos ATTT de 2019. "Juegan con nuestros bolsillos como dados trucados", rugió un chofer de San Carlos en una revuelta de agosto 2025, donde gremios rechazaron enmiendas a la Ley de Transporte Público por pavor a más desmadre. El botín: filas del averno, chatarra rodante y finanzas en hemorragia, con alertas al 311.gob.pa por "exacciones salvajes" que escalaron 30% desde 2019.
¿Antídoto? ¡ATTT, reviente el capullo! Divulguen tarifas para el Oeste, encadenen apps con grilletes y descarguen multas hasta B/.5.000 por desmanes, como decreta el 640. Ciudadanos, ¡no cedan! Exploren el simulador en transito.gob.pa y griten al 311. Panamá Oeste clama rutas ecuánimes, no un vodevil de embustes importados. ¿Cuánto más soportaremos este pillaje con sello peruano? Afina el dial en Noticias Stereo Oeste por primicias que custodian tu monedero.
